
Una buena mamella es muy importante. Eso de ir por el mundo así, a lo loco, sin una buena mamella, es que no se entiende. Mi querido co-anfitrión de esta página ha encontrado la suya, como el que no quiere la cosa, con esa elegancia que lo es porque se la otorga la sutileza, el desprecio por el desenlace, el toque finísimo...en fin, toda una amalgama de virtudes a disposición del arte a la que, sin embargo, un día dimos feliz nombre y la llamamos "croqueta". Esta mamella nos tiene que traer gambas, según nos dijo. Fuera de bromas, Felicidades.
La paella. De la paella, Alberto, no hay que decirle a Pepe ni lo buena que está. Se pide otro plato y punto. "Este año tiene buen color, Pepe"... A quién se le ocurre. Quitando esto, la broma se la llevó de nuevo el Ulo: "llevas tres años viniendo con los mismos pantalones. La tela tiene que ser buenísima" Fue bueno ver a Ulo sin poder contestar, con lo que le gusta apuntillar.
Todos estábamos más viejos, pero Juande estaba más gordo. Un aire a Juan Joya. La felicidad, supongo. Un abrazo, Juande.