jueves, 10 de julio de 2008

Si te movieras
cuando la pelvis húmeda golpea,
alcanza, hiere.
Si adelantaras, en extraño equilibrio,
la parte última de niña que te queda
que desde el pecho cae hasta el sexo absoluto.
Después de un ritmo originario,
la involuntaria ofrenda de tu risa
que me cobro y reparo con espanto y silencio,
pues no es cierto que aquí
venzamos algo,
este osario de carne, pérdida y ruinas.
Descansa en mí.
Limítame a dejarme en la derrota.

3 comentarios:

Leo dijo...

Muy buen poema. Espero que al final se moviera la susodicha, sino no veas tu....
Este blog mejora por momentos. Espero que sean síntomas de un nuevo libro. Por cierto, aún no tengo el anterior. Un día nos vemos e intercambiamos. ¿ok?

Anónimo dijo...

Hola, vaya con el poemita. Parece que tienes ganas de marcha, amigo.
El otro día te vi con el coche por la rotonda de Ciudad Expo, ibas lanzadito, quizás en busca de caderas.
Besos y a ver si te dejas ver.

Anónimo dijo...

Veo que en el tiempo que he estado sin poder entrar por falta de trabajo, este blog se ha vuelto serío, incluso le han subido los colores...y la personalidad...

Supongo que podremos seguir dejando coñas... no?

El poema es tuyo? no lo conocía... ya me contaras mañana en tu casa comiendo caracoles... ustedes porque yo aún no puedo.. pero os obsevaré cual baile de cadera húmeda.. jejejejeje

Besos